Fecha: 15/01/2026
Categoria: Novedades
Verano y trabajo: cómo cuidarte del calor y rendir mejor
Durante el verano, las altas temperaturas pueden afectar la concentración, el rendimiento y la salud. Una alimentación adecuada, una correcta hidratación y la prevención del golpe de calor son claves para trabajar de manera segura.
Alimentación liviana para mantener la energía
Con el calor, el cuerpo necesita comidas frescas y livianas que aporten energía sin generar pesadez. Una alimentación equilibrada ayuda a prevenir el cansancio y el malestar asociado a las altas temperaturas.
Qué priorizar en tus comidas de verano:
- Frutas y verduras de estación (sandía, melón, durazno, tomate, pepino): aportan agua, vitaminas y ayudan a la hidratación.
- Proteínas magras (pollo, pescado, huevo, legumbres): brindan saciedad sin sensación de pesadez.
- Cereales integrales (arroz integral, quinoa, avena): aportan energía sostenida.
- Porciones moderadas y frecuentes: 3 comidas principales y 1–2 colaciones para evitar bajones de energía.
Planificar el menú, elegir opciones frescas e implementar pausas para comer con calma también forman parte de la prevención.
Hidratación: una aliada clave
En épocas de calor, el cuerpo pierde más líquidos. Mantener una hidratación constante mejora la concentración, regula la temperatura corporal y reduce el riesgo de deshidratación y golpes de calor.
Hábitos de hidratación que funcionan:
- Tener siempre una botella a mano y recargarla durante el día.
- Tomar agua de manera fraccionada (pequeñas cantidades cada 20–30 minutos).
- Objetivo diario: entre 2 y 2,5 litros, ajustando según la tarea, el ambiente y la condición de salud.
- Priorizar bebidas sin azúcar: agua, infusiones frías o soda; evitar gaseosas azucaradas.
En tareas al aire libre o en ambientes calurosos, es necesario aumentar la frecuencia de hidratación.
Señales de alerta por deshidratación:
Sed intensa, boca seca, dolor de cabeza, mareos, fatiga y orina oscura.
Ante estos síntomas, descansá en un lugar fresco e hidratate de inmediato.
Golpe de calor: cómo prevenirlo y actuar a tiempo
El golpe de calor ocurre cuando el cuerpo no logra regular su temperatura y puede ser grave si no se actúa rápidamente. Suele estar presente en trabajos al aire libre, espacios poco ventilados o tareas con alta exigencia física.
Medidas de prevención:
- Hidratate con frecuencia, incluso sin sensación de sed.
- Usá ropa liviana, clara y transpirable (preferentemente de telas naturales).
- Realizá descansos regulares en lugares frescos o con sombra.
- Planificá las tareas para evitar la exposición directa entre las 10 y las 16 h, rotando actividades y equipos.
- Mejorá la ventilación y reducí las fuentes de calor.
- Protección solar: sombrero, gafas y protector FPS 30+, repetir aplicación cada 2–3 horas.
Señales de alerta tempranas:
Mareos, debilidad, dolor de cabeza, náuseas, piel caliente y enrojecida, calambres o confusión.
Ante estos signos, interrumpí la actividad, buscá un lugar fresco, hidratate y refrescá el cuerpo con paños húmedos o ventilación suave.
Primeros pasos ante sospecha de golpe de calor:
- Trasladar a la persona a un sitio fresco y ventilado.
- Aflojar la ropa y aplicar compresas frías en cuello, axilas e ingles.
- Ofrecer agua fresca en pequeños sorbos si está consciente.
- No administrar bebidas alcohólicas ni muy azucaradas.
- Solicitar atención médica si hay confusión, vómitos persistentes, fiebre alta o pérdida de conciencia.
La prevención primero para un verano seguro
Cuidar la alimentación, sostener una buena hidratación y aplicar medidas de prevención frente al calor son acciones simples que protegen la salud y mejoran el rendimiento. Revisá los protocolos de verano, implementá pausas en la jornada de trabajo y actuá rápido ante cualquier síntoma.
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